No soy un coño con patas (nota aclaratoria)
- ¿Pero le comerías el coño o no se lo comerías?
Hastío. Me aburre tanto... Seré gráfica: dos actitudes, masculinas siempre, heteros siempre. Sin perder de vista el concepto de género, sexo y amor (bastante descorazonador) que se entreve en estas formas de pensar y/ o actuar.
Cuando una persona que reune las características antes citadas se entera de que Brocco es bollo, siempre ocurre lo mismo (aburrido, aburrido, señores...). Parece que no se lo pueden quitar de la cabeza. Donde antes veían una verdurita, pasan a ver un coño en donde no la pueden meter. Porque, si hay coño, o sea, si hay tía, siempre hay opción de hacerlo (quién necesita tener criterio con lo chungo que está ligar). El hecho de que pulverices cualquier posibilidad, por pequeña que sea, de poner su pilila en caliente, les descoloca. Y no se lo pueden quitar de la cabeza. Ahora piensan en el todo por la parte. En Brocco por su entrepierna. Ya no hay más.

Las mujeres, quizás porque no tenemos el tema sexual tan presente por las razones que sean y que no me voy a poner a analizar (me a-bu-rre), nunca se comportan así, al menos ésa ha sido mi experiencia.
Las heterosexuales no me ven como un "peligro" (ver opción equivalente: tíos hetero afirmando cosas como "si voy por Chueca pegaré el culo a la pared, no vaya a ser").
Las que no son heterosexuales no salivan los sesenta segundos de cada minuto que pasan conmigo, pensando en llevarme a la cama (véase objetivo de un tanto por ciento bastante elevado de tíos heteros, que aumenta si hay copas por medio y pérdida de vergüenza). O sea, me siguen tratando de la misma forma que antes de saber que entiendo, porque soy bastante más (una tía maja, borde, simpática, pedorra) que sexo rodeado de ramas.
Enlazo con el tema bastante recurrente de que el lesbianismo pone en duda el sistema patriarcal y echa por tierra los pilares de la sociedad heterosexista. Más sencillo, en el tú a tú y a nivel micro: los tíos heteros no pueden entender que una mujer sea lesbiana, aunque digan lo contrario y realmente se esfuercen y se comporten con naturalidad; hay una parte de ellos (y todos hemos recibido la misma educación en estos aspectos) que se rebela, y no pienso hacer referencia a la cuestión fálica y metesaca,—efectivamente me aburre— pero tiene mucho que ver. da igual el tipo de relación que tengas con ese hombre: amigos de hace años, compañeros de trabajo, conocidos. Da igual. Todo cambia. Y quien diga que no, que sea tía y bollera por lo menos, porque entonces sabrá de que estoy hablando, sino, lo siento pero no, y que no me venga nadie con el predecible "pues soy tío y tengo muchas amigas lesbianas". ME ABURRROOO...
(NOTA: aburrimiento por repetitivo, predecible, etc.)

Cualquiera que me conozca sabe que odio las actitudes de algunas feministas, nada integradoras, radicales y que quieren obviar a la mitad de la humanidad que parece ser el enemigo a batir, en lugar de un aliado en potencia. Las femisnitas rebanapollas, suelo llamarlas, adejtivo que no gusta. Si es que no gusto a nadie, y a los y las que no gusto, les disgusto por lo mismo, my god, que parece cachondeíto. "Aclaro" estúpidamente ésto porque me ABURRE que me digan que soy radical y prefiero quitarle las ganas a quien lo pensase poner en los comentarios. Simplemente me molesta sentir que me perciben como un trozo de carne con ojos. Que mi sexualidad define mi yo cuando se sabe que no es la "común".
Al dejar de ser hetero porque demuestro/ manifiesto lo contrario, también noto que dejo "ser mujer" al caracterizarme como "no follable". O sea, una mujer se define como objeto a follar. Aparece también una extraña camaradería, un colegueo que nunca a va ser tal porque no me tratan como a una igual, y porque yo no veo a las mujeres como ellos. "Pero las tías que hay aquí... Bueno, estamos hablando de las mujeres, no de ti (risas)".
Conversación con un "colega" sobre una chica explosiva, delante de un desconocido conocido al que no el interesa lo más mínimo con quien me acuesto. No viene a cuento "informarle" de ello, no me apetece y no es que me aburra la idea, pero me parece innecesaria y me da pereza. Parece obvio que no vaya contando a todo bicho que se me acerca que me gsutan las tías, ¿no? Pues a veces no lo es tanto. O pecas de exhibicionista, o de hermética. Pero siempre pecas.
- Pues esa tía está bien buena - o algo similar dice el "colega".
- Sí, pero es un poco vulgar - o algo parecido dice Brocco.
- Pero vamos a ver, ¿a que le comerías el coño? ¿Le comerías el coño o no se lo comerías?
- Ah, que te gustan las tías - dice el desconocido conocido sin mucho interés. Luego me pide disculpas por haberme hablado como si fuera hetero. ¿?
- (Mato, mato, mato) -piensa la verdurita.
CONCLUSIONES:
Al "colega" le pone imaginarse que le como el coño a la chica.
Como se cree amigo, se "suelta" y dice lo que se le pasa por la cabeza dando por hecho que no ofende porque no pone mala intención.
El colega piensa que me dedico a pegar lametones a toda tía que se me cruza, por el mero hecho de ser una mujer, porque como me gustan las tías me gustan todas. ¿Como a él?
Una mujer, un coño.
OPCIONES:
Pasar e intentar que me resbale.
"Comentarlo" razonadamente y exponerme a que se me tache de exagerada, intransigente, histérica y malfollada.
Matar, matar, matar.
RESULTADO:
Cabreo monumental.
Sensación de incomprensión supina.
Tristeza.


carlos dijo
tranquila, andamos por la vida intentando comprendernos, en todas direcciones.
y va a resultar que el único que nos comprende es un monje zen, dentro de un templo a 9000 kilómetros de distancia y casi 8 km de altura.
Y a ese, le resbala todo.
O él es el que se resbala sobre todo.
/
5 Septiembre 2005 | 11:06 PM