Los 400 golpes - Antoine Doinel
Es un alivio para mi conciencia ver alguna de las muchas películas que tengo grabadas, sobre todo cuando vienen a llenar verdaderas lagunas cinematográficas y/o culturales. Imperdonable no haber visto Los 400 golpes hasta ahora.
De la filmografía de Truffaut (eh, con este post no intento parecer cultureta, un respeto), poca cosa sabía, muy mal hecho. No se por qué lo relaciono con Eric Rohmer, ¿mismo país de procedencia? Jiji. De él sí he visto y disfrutado Cuento de otoño, y creo que el de verano también (porque de invierno no hay, ¿no? Ahora me intento bajar La rodilla de Clara, tan recomendada en historia del arte por aquel profesor salido y atractívísimo que tuve hace siglos.
Y enlazo mentalmente con Gauguin, artista que tuve que estudiar en profundidad por imposición (sip, de este señor maestrillo que se perdía por las tetas de sus alumnas) y que me terminó fascinando. Desde luego, su biografía es impagable, puro caos y desequilibrio en todos los aspectos. Y con toque aventurero y romántico, quién da más. Hay que ver lo que me atraen los piraos, ¡ay! Ya de paso recomiendo, dando rienda suelta a mis links mentales, El loco del pelo rojo en la que se muestre la turbulenta relación que tuvo con otro chalado, el que se quedó con oreja, como Bínsent. En el reparto, Anthony Quinn, que se llevó un óscar.
Hurgando en la red me he encontrado una página llena de interesantes referencias: echad un ojo a este interesante enlace sobre "cine psicopatológico".
De Rohmer ahora me ha dado por bajar algunos clásicos más, Pauline en la Playa y El rayo verde (¿recordáis mi post veraniego y andaluz sobre éste efecto óptico?).
Bien, vuelvo al tema que pretendía ser central en este post, a la primera película de Truffaut.
Anoche no podía dormir, y éso que estaba cansadísima. El viernes fuimos a Obaoba, un garito de música brasileña cerca de Callao muy recomendable. Actuaba con su grupo un patinador del Retiro, y fuimos a hacer bulto al lado de la familia de los artistas, todos serios sentaditos. La verdad que ese día Broquiño no estaba muy sociable (rachas, rachas) pero lo pasé muy bien. Mejor si las birras no fuesen a cinco euros, claro. Bailando con patines y llenando el local, muy divertido.
Alguien me aprieta la garganta, tengo esa desagradable sensación, y no, no duermo ni con las nanas de mi Buffy que, por cierto, se ha mudado de blog. Total, que ayer me dieron las ocho de la mañana viendo la peli. Y con unas curiosas ganas de desayunar lentejas...

Bueno, aquí dejo algo sobre la peli de marras, corto y pego. Sólo me queda por decir que es la mejor película que he visto en muchísimo tiempo, diría que en años. El protagonista... ¡Oh, tenéis que verla! A darle a la nouvelle vague (uh, pregunta de examen, recuerdo que la bordé!). Para leer sobre esta corriente aquí, en esta curiosa web.
Niño francés solitario y vagabundo, que recorre las calles parisinas escapando de un hogar falto de atención. Un hogar donde no recibe ni el afecto de su madre ni la atención necesaria de parte de su padrastro. Afecto, o al menos algo que se le parece, es lo que encuentra en el cine.(...) El tema de la niñez abandonada, o del transcurrir de la infancia frente a la mirada indiferente de los padres será recurrente en la filmografía de Truffaut. Como también lo será la constante búsqueda de amor, por parte de sus personajes. Amor de todas las maneras posibles.


Blas dijo
Magnifico post ¡Me encantó!
Jajaja,¡me rei un monton,con lo del fertilizante!.Lo tendrás ¡seguro!aunque tengamos que pober dinero de nuestros bolsillos.
Lo de los cargos,tendremos que tratarlo con Peludo,que es el organizador.
Te deseo,un buen abono.
Guau,guau.
2 Octubre 2005 | 05:15 PM